Mientras miles de familias celebran el Día de las Madres con flores, reuniones y regalos, para cientos de mujeres mexiquenses esta fecha se convirtió en un recordatorio de una ausencia que permanece abierta: la desaparición de sus hijos, hijas o familiares.
Lejos de los festejos tradicionales, muchas madres buscadoras salen cada 10 de mayo con chalecos, botas, palas y fotografías de sus seres queridos para recorrer terrenos baldíos, barrancas, canales y caminos en busca de alguna señal que les permita encontrarlos.
Desde el día en que sus familiares desaparecieron, aseguran que la celebración quedó suspendida. Su principal anhelo es obtener respuestas y lograr el regreso de quienes un día salieron de casa y no volvieron.
Colectivos mantienen la búsqueda en municipios mexiquenses
En municipios del Valle de México como Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Tecámac, Naucalpan y Toluca, integrantes de colectivos como Uniendo Esperanzas, Las del Ehecatl y otras agrupaciones han transformado su dolor en brigadas de búsqueda y acciones de acompañamiento para otras familias.
Sus actividades incluyen recorridos en zonas de difícil acceso, inspección de predios abandonados, colocación de fichas de búsqueda en espacios públicos, participación en marchas y exigencias ante fiscalías y comisiones especializadas.
Para muchas de ellas, la búsqueda se convirtió en una actividad diaria que ocupa gran parte de su tiempo y que comparten con otras madres que atraviesan una situación similar.
“Ya no celebramos. Nuestro regalo sería que regresaran”, es una de las expresiones que, de acuerdo con integrantes de estos colectivos, resume el sentir de quienes continúan buscando a sus familiares.
Estado de México, entre las entidades con mayor número de desapariciones
La crisis de personas desaparecidas continúa representando uno de los principales desafíos para las autoridades. De acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), el Estado de México se mantiene entre las entidades con mayor número de casos registrados.
Los registros señalan que adolescentes y jóvenes de entre 15 y 19 años forman parte de uno de los grupos con mayor presencia dentro de las cifras de desaparición.
Ante este escenario, madres buscadoras han señalado que persisten pendientes en materia de atención institucional, herramientas forenses, acompañamiento durante las labores de campo, acceso a tecnología y avances en las investigaciones.
Aunque se han impulsado acciones para fortalecer los mecanismos de búsqueda y la coordinación entre instituciones, colectivos y organizaciones civiles consideran que los esfuerzos aún son insuficientes frente a la dimensión del problema.
Una fecha marcada por la esperanza
Este 10 de mayo, mientras algunas madres recibirán abrazos y muestras de cariño, otras volverán a salir con fotografías de sus seres queridos colocadas al pecho y con la esperanza de encontrarlos.
Para ellas, la celebración permanece en pausa hasta el día en que puedan volver a abrazar a quienes siguen esperando en casa.